UNE, el organismo de normalización español, publicó la semana pasado el documento definitivo, dando por aprobada la Nueva Norma UNE 77270 Construcción de mapas de olor colaborativos mediante ciencia ciudadana. Así que a partir de ahora, España cuenta con una nueva Norma, la primera basada en ciencia ciudadana, en esta ocasión para el mapeo de olores, sentando un precedente a nivel internacional.

   La nueva Norma está disponible en la web de AENOR a un precio de 106 € para todas aquellas entidades, empresas o personas interesadas en adquirirla.

Recientemente, Italia ha introducido la norma UNI/TR 11917:2023, marcando un hito significativo en la gestión de residuos con el objetivo de abordar diversas preocupaciones ambientales asociadas a la recolección de biogás en vertederos. Este nuevo estándar italiano, publicado en julio, incluye disposiciones específicas centradas en las emisiones de olor.

El malestar inicial experimentado en las proximidades de un vertedero se debe principalmente a la emisión de olor causados por microcomponentes olfativos específicos presentes en el biogás. Estos componentes incluyen ésteres, compuestos de azufre (como el sulfuro de hidrógeno), alquilbencenos, limoneno, mercaptanos, putrescina, tiofenoles, tioalcoholes, tioácidos, poliaminas y varios hidrocarburos que se liberan en la atmósfera. El flujo de biogás no recolectado dispersa estos microcomponentes perceptibles por el olfato en el aire, y los factores meteorológicos los transportan por la zona circundante.

   ¿Alguna vez te has preguntado sobre los misteriosos olores que nos rodean en los espacios interiores? Desde la agradable fragancia de productos recién horneados hasta el desagradable hedor de ciertos productos químicos, los olores juegan un papel significativo en nuestra percepción de la calidad del aire en interiores. El Comité Alemán sobre Valores Guía para Ambientes Interiores (AIR) del Ministerio de Medio Ambiente de Alemania ha investigado la ciencia detrás de estos olores y ha publicado un informe final sobre los umbrales de percepción de olores para 20 contaminantes interiores en julio.

   El ambicioso proyecto abarcó la evaluación de los umbrales de detección de olores, las intensidades de los olores y el tono hedónico para 20 sustancias seleccionadas presentes en el aire ambiente. Las sustancias variaron desde las más conocidas, como la acetona y el ácido acético, hasta compuestos menos comunes como el benzotiazol y el ε-caprolactam. La idea era recopilar más información para determinar los riesgos para la salud de estas sustancias.

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