La generación de olores es una consecuencia inherente a las actividades de almacenamiento y tratamiento de aguas residuales. El acercamiento de la población hacia las zonas próximas a este tipo de instalaciones ha aumentado considerablemente el riesgo de impacto por olores sobre la comunidad adyacente.
La cuantificación de los procesos generadores de olor ayuda a los operadores de planta a entender cuáles son las fuentes responsables del impacto y ofrece la oportunidad de plantear medidas de mitigación de olores.
E. Pagans1 e I. González
1epagans@odournet.com (Estel·la Pagans).
Parc de Recerca UAB, Edificio EUREKA Espacio P2M2, 08193 Bellaterra.
Tel: 935 929 048 Barcelona. (www.odournet.com)
El año pasado, 40 laboratorios internacionales participaron en un ensayo de aptitud por Comparaciones Interlaboratorio (CILs) para comprobar su competencia con respecto al standard europeo EN 13725/2003. Sin embargo, esta CIL no estudió la influencia del "muestreo" en la incertidumbre global de los laboratorios.
La norma existente, publicada por primera vez en el año 2003 requiere una revisión profunda. La 9ª reunión del grupo que debate sobre la revisión de la EN 13725 tuvo lugar en Amberes, Bélgica hace sólo dos semanas. Los miembros del Grupo de Tareas que se encarga del cálculo de la incertidumbre llegaron a la conclusión de que el n-butanol no es probablemente representativo de todos los olores medioambientales. Asimismo, el n-butanol no tiene por qué describir necesariamente el sentido del olfato de un panelista de manera adecuada.