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El GC-IMS ya no es "sólo" una técnica interesante para el análisis del olor, sino que se está convirtiendo en la columna vertebral de referencia para un análisis de olor medioambiental serio y defendible. En todo el mundo, los principales laboratorios y consultores la están incorporando silenciosamente a sus herramientas y descubriendo lo mucho más sólidas, rápidas y objetivas que pueden llegar a ser sus evaluaciones de olor. GC-IMS (Cromatografía de Gases - Espectrometría de Movilidad Iónica) ofrece separación 2D, sensibilidad sub-ppbv y hardware robusto y portátil que va donde realmente está el problema del olor: en la chimenea, en el límite, en la planta. Con el IMS, que funciona a presión ambiental utilizando una fuente beta de tritio (exenta de OIEA/EURATOM, sin necesidad de licencia) e iones reactivos a base de agua, se evitan los sistemas de vacío, la fragmentación y los efectos de dilución asociados, al tiempo que se obtienen huellas dactilares de los COV directas y de alta calidad que pueden correlacionarse con los datos sensoriales.
Durante años, las unidades de olor han sido aceptadas pero a menudo cuestionadas por operadores, reguladores y vecinos porque carecen de transparencia química. El GC-IMS cambia esa ecuación al medir huellas dactilares reales de los COV en muestras de gas a nivel de sub-ppm con separación ortogonal GC+IMS, proporcionando una alta selectividad en una amplia gama de volátiles. Este instrumento es compacto y robusto, pueden integrarse en laboratorios móviles o furgonetas con un generador de nitrógeno a bordo, y sólo necesita alimentación eléctrica in situ. En lugar de hablar de "molestias por olor" en términos abstractos, se pueden presentar gráficos bidimensionales, picos y huellas que diferencian claramente las fuentes y las condiciones de funcionamiento.

