La EDAR de Ondarroa recibe aguas residuales con una muy importante carga salina a causa de la intrusión marina y los vertidos de industrias conserveras. Los elevados niveles de SH2 en la red y en la EDAR producen graves problemas de seguridad, olor y degradación de equipos. Para solucionarlo, se ha actuado en la red, reduciendo la aportación de sulfatos en origen mediante separación de redes, reprogramación de bombeos y mejoras en la gestión de residuos de las conserveras.
En la EDAR se han confinado las láminas de agua, se han sustituido los filtros prensa por centrífugas, se ha modelizado la ventilación interior mediante CFD y se ha instalado una desodorización consistente en dos etapas (biotrickling + carbón activo) para las atmósferas confinadas y de una etapa (carbón activo) para el aire ambiente.
La utilización de carbón activo ha sido y sigue siendo práctica habitual en las instalaciones de desodorización, por ser una de las tecnologías que requieren menor inversión inicial, a la vez que poco mantenimiento. La coyuntura actual, en la que el precio de esta materia prima está subiendo incesantemente, ha provocado la búsqueda de nuevas alternativas de adsorbentes químicos que permitan eliminar o minimizar el uso de carbón activado, manteniendo o incluso mejorando las prestaciones de los mismos. 